Pantallas de juguete

27 Nov 2009

Hoy en día las pantallas pequeñas tienen su nicho de mercado, en ultraportátiles, en teléfonos móviles, etc. Pero no soy capaz de entender cómo hay gente (tanto en el entorno empresarial como doméstico) que se compra ordenadores carísimos y luego les pone una pantalla de 18 o 19 pulgadas (hasta 15 he llegado a ver… ¡a las puertas de 2010!). Eso sí, panorámica de la muerte, aunque solo trabajen con MS Word.

Vaya, que para lo que hace el común de los mortales, no entiendo cómo no se gasta menos dinero en ordenadores y más en pantallas. Y es que, cuando veo a un señor que gestiona varias cosas de su empresa (con sus X ventanas, etc), con una pantalla ridícula, y un ordenador “que lo pidió que fuera muy bueno”, me dan los siete males.

Yo, menos de 22 pulgadas, es que ni me lo planteo. Esto me recuerda a la cantidad de gente que ves con los cascos del iPod (con su banda gris oscura). Y es que hay que ser idiota para comprar un reproductor que vale el doble que otro con más funcionalidad (tengo un iPod Touch y la funcionalidad musical es pésima, y más aun estando atado a ese software llamado iTunes), y usar unos cascos que se oyen subjetiva y objetivamente mucho peor que unos de, pongamos, 10 euros.

Y es que mi última adquisición en lo que a pantallas se refiere fue una Acer, 23,5″, 1920×1080 (FullHD), por 156€.