La ruta sin nombre

07 Sep 2006

Ilusiones caducas cuelgan de mis noches y mis días;
y un atardecer hiela los pequeños tallos que las hacen mías.
Caminos cubiertos de hojas recién muertas llevan
a una niebla, espesa, como un espejo con vaho que no refleja.

Y me digo: caminante, sí hay camino entre los olivos infinitos;
y mi conciencia dice: pobre diablo sin camino premeditado.
Sigo en ayunas el camino de señales improvisadas;
hambre en mi cabeza y dolor en mi estómago.

Caminante, no es camino aquel que no se comparte,
en el que te resbalas descalzo,
el que no lleva a ninguna parte.