Desde Londres

22 Jul 2006

Bueno, bueno, bueno, ya es el tercer día que estoy por aquí y por fin he tenido un ratito para engancharme a la red en el cibercafe que hay enfrente del hotel. Eso sí, en un teclado inglés, que aunque sea muy útil para manejar un sistema UNIX no lo es tanto para escribir correctamente el castellano.

Londres es una cuidad rarísima; para mí, por lo que conozco es una mezcla entre La Habana (que he visitado de forma corporal) y París, y aunque suene extraño es así para mí. Nada más llegar todo es distinto, mires a donde mires ves algo que te hace sentir que estás fuera de España; ni los bares “españoles” que he visto rompen este sentimiento. Supongo que será que los coches van por el lado izquierdo (el malo, por supuesto), que la señalización de las carreteras es muy distinta y, qué demonios, que esto es una maldita isla.

Llegamos anteayer y tras una vuelta por el barrio del hotel (al ladito de Paddington Station) nos fuimos a dormir. Ayer fue el día matador; gracias al billete Oyster, al que le he metido un billete semanal, cogemos autobuses a tutiplén y metros a mogollón, por lo que realmente ayer me parecieron dos días en lugar de uno.

En cambio hoy ha sido algo más tranquilo ya que “sólo” hemos estado en el Museo de la Ciencia (grande, pero me gustó más el de Barcelona y tengo pendiente el de Alcobendas), el mercado de Tamden y luego en la City y preparando la visita a la Torre de Londrés, que haremos mañana. Bueno, este teclado es un infierno así que con los veinte minutos que me quedan voy a intentar echar un ojo a la red y sentirme un poco más cerquita de mi portátil que está en mi salón esperándome con la tapa cerrada pero sus bracitos digitales abiertos…

Este lugar además es muy caro!!! Y además todo el mundo que tiene un reproductor de MP3 es un iPod (ya entiendo por qué en el avión dijeron “please turn off your electronic devices such as iPods or music players”). Apuntaré todas las reflexiones que se me vayan ocurriendo en algún lugar, físico o mental, para comentar la jugada contigo, querid@ lector.

Me encanta viajar y estar fuera de casa, pero momentos como este se agradecen mogollón. Mmm, ahora que le he perdido el miedo a Londres quizás me dé por buscarme la vida por aquí durante unos mesecillos… Algún día :)

P.D. Cuando esté en Madrid arreglaré la amalgama esta de los acentos y las eñes.