Monochrome

03 Oct 2005

Vale, ¿y ahora llega la noche y qué? ¿Qué se supone que debo hacer ahora? ¿Esconderme bajo las sábanas de otoño y esperar a que llegue la primavera? No sé si quiero oir dúos de voz y guitarra para elevarme antes de dormir y sentirme solo en otro mundo o decirle a mi ordenador que me ponga algo cañero, con mucha distorsión, que me haga sentirme tan pequeño que, en el momento de desaparecer, me lleve al sueño.

Porque luego en algún momento tendrás que despertarte, lavarte los dientes y ver en el espejo lo ridículo que eres en el fondo, elegir con qué ocultar tu cuerpo durante el resto del día, oir ese silencio que queda cuando apagas las luces, sacas las llaves del bolso y te dispones a cerrar la puerta. Sí, ahí vives, significa algo para tí pero en realidad no es más que materiales sobrevalorados en el mercado del inmobiliario.

Y tras bajar a la calle verás que ahí están esos chorros de gente, por todas partes. Con tantas personas en que fijarse es dificil centrarse en alguien, y para cuando lo haces la corriente de seres humanos (o al menos eso parecen) te lleva, de forma caprichosa, hacia uno y otro lado, hasta el fondo, luego un torbellino de ilusión y una tormenta de ranas… Y ya no localizo tus ojos.

Últimamente tengo miedo (…) a veces, o siempre, ya no sé. De golpe te preguntas ¿quién soy yo? Y lo que es aún más importante, ¿quién soy yo para tomar mis propias decisiones? Por qué no inventa alguien un aparato que las tome por tí, al igual que el iPod decide qué será lo próximo que oigas, o el ordenador de tu facultad que decide qué horarios de laboratorio vas a tener. Y es que tomar una decisión no es algo fácil porque hay dos opciones: o la tienes que tomar de improviso y no tienes tiempo para pensar qué es lo correcto, o te la planteas mucho antes de poder elegir y ya tienes otro problema más: conseguir andar el camino hasta que se bifurque y tu decisión pueda ser tomada; besarte o decirte adiós, que ya nos veremos algún día, mientras pienso resignado que te veré de nuevo esta noche, como tantas, en mis sueños… Creo que optaré por la guitarra y la voz.