A vista de pájaro

19 Sep 2005

Sigo tus pasos desde el aire, lejano y mágico.
Y en tierra las aceras parecen fagocitar las farolas
y los cordones de tus zapatos de plástico,
como para secuestrarte en cada calle que recorras.

Extraños de rostro gris te persiguen enjaulados
en gabardinas con flores muertas en la solapa.
Y yo, desde arriba, anhelo oler el olor de tu ducha,
tan roja, tan viva, que en tu éxtasis no hay amenaza.

Sonidos de trompetas llegan desde el cielo rajado de luz
hasta cada uno de los mechones de tu pubis abierto.
Eres como un cuadro perfecto a punto de ser robado.

Eres de sangre en mis sueños y de humo entre mis dedos.
En el subsuelo arrasas con rayos de viento al mundo
que de inhumano se ha vuelto temerario.