Fuego sin combustible

24 Aug 2005


Me quema una ilusión en los dedos y obstruye las arterias de mi cerebro.
Quiero y no puedo mas que abrirme de piernas ante tu afilada sonrisa,
cerrar los ojos y sentir tu puño: en mis párpados y en mi otoño de entierro.
Un día llegó la noche, y en esta noche ya no hay quien vea un pupitre verde,
sólo hay color gris en el cielo y muestreado fuego verde en el osciloscopio.

Porque no hay ya células sin tus genes en mis pesadillas
ni sueños sin el calor de la sangre de tu muerte de amor por mí.
Sólo un solo de ecos, de violines muertos, de eternos recuerdos olvidados
vagando ciegos, sin párpados, sin lengua que sienta mi clítoris.

Y ahora que llegas ausente, con otro puño en tu corazón, herido de otra bala,
déjame mecerte en mi cuna y oler al menos el rastro de tu sexo por las aulas.
Déjame dejarte claro, que digas lo que digas, tu aire no es sino mi llanto.

Y dame tu risa para arrancarme las tripas y quemar a carcajadas mis labios,
porque no aguantaré ni tu voz ni mi melancolía por ella hasta el invierno…

… ahora que ni a tu lado te tengo.