El hombre, ese gran desconocido

20 Jul 2005

El día del libro, como debe ser, me compré un libro. Creo que es buena excusa para no olvidarse al menos de comprar un libro al año; aunque deben ser muchos más. ¿Un libro-e vale?

A las chicas les regalaban un clavel (la rosa típica de Sant Jordi parece haberse adaptado al casticismo de Madrid) y a los chicos un libro. A mi me tocó “Sí cariño, ahora voy”, una guía de bolsillo para entender a los hombres. No sé de qué me vió cara el librero, pero a caballo regalado no le mires el diente.

No tenía intención de leerlo así que lo relegué a mi estantería a la espera de una buena oportunidad para regalárselo a una amiga o un amigo gustoso por los hombres; pero ayer por la noche decidí abrirlo y echarle un vistazo. Cuando ya me harté y decidí apagar la luz estuve pensando que la mujer y el hombre no son tan diferentes, sólo que actuamos según el rol que nos toca; en lo sentimental y en la vida pública.

Bajo mi punto de vista para entender a tu pareja no hace falta más que ponerte en su lugar y preguntarte ¿qué me gustaría que hiciera mi pareja por mi? Porque en el fondo los deseos y las cosas que nos gustan no son tan diferentes. Eso sí, para algunos temas habrá que utilizar el nivel de abstracción inmediatamente superior: porque por más que me lo busque yo no tengo clítoris, amén de otros aparatos fisiológicos ya sean sexuales o no.

Eso sí, aunque leer el libro “desde el otro lado” es un poco frustrante ya que muestran al hombre como alguien plano y perfectamente predecible, categorizable según diferentes parámetros, hay algunas cosas interesantes. Me gustaron algunas cosas de la definición de “hombre esclavo”, aquel cuyo todo fin es hacer feliz a su hembra, al menos en principio; comentaba que en una relación, si todo es complacer y no pedir, uno se acaba cansando porque cesa el deseo. Por eso en una relación tienes que ser “un poco mal@” para que siempre exista una batalla por la felicidad… Que es, al fin y al cabo, de lo que trata la vida.