Viajar

27 Mar 2005

Menuda Semana Santa, tras unos días en Barcelona recorrí casi entera la península ibérica para llegar a Granada. Es increíble lo de este lugar. A la hospitalidad única andaluza se le unen unos bares de tapas que ya los quisiera cualquier barrio de Madrid. Bajé con mi primo de Madrid y estamos haciendo vida con mi prima granadina y su novio.

A dos euros la caña, pidiendo rondas de 4, nos trajeron unos platos de carne, de salchichas, … Brrl. Y luego la noche siguiente fuimos a otro en el que comí la mejor morcilla que he probado en mi vida. Era un gran plato con tomate, pimiento, judías y algo de picante. Debía haber hecho una foto; bueno, así tengo excusa para volver pronto ;).

Hoy ya es mi último día y ayer por la noche salimos por Granada; con el tema del cambio de hora los bares cerraron muy pronto quedándonos los “salientes” de la ciudad en manos de las discotecas. Como es un tipo de lugar que ni a mi ni a la gente con la que iba nos gusta pues decidimos seguir de botellón un rato más (Gallardón, te maldigo por prohibirlo en Madrid).

Era muy agradable estar en una plaza hablando tranquilamente, bebiendo vino con limón, con el sonido de las voces del resto de grupos resonando en las paredes de la plaza… Los problemas aparecen cuando se junta mucha gente, pero siendo las 20 ó 25 personas que éramos no hubo ningún problema.

Bueno, voy a ducharme y a recoger un poco las cosas, a ver si en las cinco horas y media que faltan para que salga el autobús puedo hacer algo entretenido. Quizás echar un tablero al Mario Party de la GameCube que tan entretenidos nos ha mantenido estos días. ¡Nos vemos por Madrid!