Neruda

07 Mar 2005

Recuerdo que, hace algunos años, me perdía la poesía… Escribía y leía, escribía y leía. Desgraciadamente perdí esa costumbre, aunque aún siguen colgados en las paredes de mi cuarto algunos poemas míos; y perdido aunque en lugar conocido varios montones de páginas, de palabras conexas tan ligeramente que si no las miras adecuadamente se descalabran en tu cabeza, esto es que pierden la cabeza y el sentido.

Pues al hilo de lo que comenté hace unos días, de volver a oir discos de mp3 de hace un tiempo, encontré unos poemas de Neruda leidos por él mismo… Recordaba perfectamente esa voz de alma ausente pero conocedora de lo más íntimo del mundo; esa voz que, como desde otro mundo, nos habla de todo lo que desconocemos de este… Tras un poco de búsqueda he encontrado la web donde están “Los versos del capitán” y “20 poemas de amor y una canción desesperada” leídos por él. Es en la Fundación Neruda de la Universidad de Chile. Lo malo es que están en Real Audio; en la red e-donkey están en mp3.

El otro día recuerdo que, sobre las 3 de la mañana, me puse unos pocos en la lista del Winamp, apagué la luz de la mesa, me coloqué los cascos Sennheiser que “heredé” de mi padre, y me dejé llevar por esa voz, por esas palabras; sintiendo como se me erizaban los pelos de todo el cuerpo al verme transportado de forma tan clara hacia los sentimientos de aquel hombre. Me gustaria ponerme tranquilamente y leerme los libros que tengo de poesía de nuevo; hojear las cosas que escribí en esos papeles, acariciar las idas y venidas del bolígrafo sobre el papel con la yema de los dedos, olerlo… Hay cosas que la información digital nunca podrá darnos: las imperfecciones que deja marcadas el tiempo a su paso sobre las cosas.