Mendigos

25 Nov 2004

Además de pensarlo el otro día oí algo parecido en la televisión; los mendigos son el inmobiliario urbano invisible. Poca gente se para a pensar que están allí, la mayoría pasamos de largo apartando de nuestra mirada su cuerpo, sus manos, sus ojos. ¿Por qué hay gente que no tiene más remedio que llevar esa vida? ¿No debería el Estado asegurar un mínimo bienestar para todos los seres humanos que habitan en su territorio? Quiero creer que dentro de unas décadas el número de gente que sufre, que lo pasa realmente mal, disminuya drásticamente. La palabra es un arma llena de futuro, retocando a Gabriel Celaya… Siempre he pensado que el hablar sobre algo, es el primer paso para solucionarlo.

El otro día, en la boca de metro de mi barrio, había un hombre pidiendo: cabello largo desordenado plateado, ropa barata usada y sucia. Cuando cerca suyo alargó un poco su mano, le miré y mientras hice un gesto de que no tenía dinero, le sonreí. Pues bien, de sus ojos emergió luz y una sonrisa creció en su boca… A veces una sonrisa es mejor que un par de monedas de caridad… Quizás el sentir que no eres invisible para todo el mundo, o que se te sigue considerando una persona.

A veces se nos olvida que detrás de cada par de ojos hay amor, lamentos y anhelos. Sean de un mendigo, un ejecutivo, un iraquí, o de aquel que está al otro lado del espejo.