Caminos

08 Nov 2004

Hoy para volver de la universidad no tomé el camino de siempre. Además de coger la línea 1, me bajé en Sol para coger un autobús que me deja en la puerta de mi casa. Tardo un cuarto de hora más que por otro camino pero me encanta el camino que va desde el metro de Sol hasta ese autobús en Callao.

Al salir del metro de Sol (salida Calle del Carmen), si es de noche, las fachadas blancas de los edificios que dan a la Puerta del Sol y que están entre Carretas y Carmen están iluminadas como si el tiempo se hubiera detenido, como si nada más placentero hubiera que observarlo… Parece que las fachadas se mojaron de plata y por una gravedad inversa la mancha sube hacia arriba como buscando la Luna. En esos momentos me hubiera gustado oir la música que suena en Barrio cuando llegan a la estación fantasma del metro de Madrid.

Sucede que terminas de salir del metro y ves gente de todo tipo: personas que caminan con el rumbo fijo de todos los días, ángeles que yacen cautelosos y observantes con una sonrisa de complicidad hacia el mundo, e incluso una pareja de adolescentes creciendo en simbiosis con las calles de la ciudad.

Luego subo por Preciados, la calle más comercial de España (¿será verdad? eso dicen…), y observo mendigos, niñas pijas, gente alternativa que sale de la Fnac, gente snob que sale de la Fnac, gente que parece triste, gente con la que cruzas la mirada, la única tienda de helados que conozco que tiene helado de arroz con leche: Palazzo… Preciados es eso: gente, Fnac y Palazzo (al menos para mí ;)).

¿Por qué me hará tan feliz el hacer ese recorrido? Creo que es porque me consigue acercar los días de fiesta a los de rutina; como si creyeras que puedes coger algo, pero mientras estás atado por una goma elástica y cuando crees que lo vas a conseguir la fuerza y las ganas con las que llegaste hasta ahí se vuelven contra tí para devolverte a golpe de goma elástica (o de asiento de autobús) a la realidad… Es lunes.

Pero como en España, queramos o no, las costumbres católicas están enraizadas, pues mañana es fiesta (sólo en Madrid). La Almudena, OLE!