Vidas errantes

26 Oct 2004

Me gusta la gente, me encanta mirar cómo las personas van montando piezas para hacerse una vida. Me gusta elucubrar sobre esa gente que te encuentras 2 ó 3 días por semana en el metro, sobre ese hombre que vende pilas en Conde de Casal, … ese hombre tiene algo.

Comienza a trabajar a las 10:30, a pronunciar una y otra vez “Lleve doce pilas lleve un euro”. A pesar de la poca gramática que tiene esa frase se ha convertido en parte de mi día a día; ya sé que al salir a la calle, al reencontrarme con la luz del sol oiré esas palabras. A veces pienso que me gustaría hacerle una foto en la que se pudiera adivinar todo lo que me transmite él, ampliársela y regalársela. Tiene cara de buena persona, sonriente, y últimamente cojea… A saber lo que le ha pasado; no creo recordar que antes cojeara. Si este blog fuera medianamente famoso mucha más gente se fijaría en esa persona que construye su vida, día a día.

Algunas de estas personas no parecen disfrutar de lo que hacen, no sonríen. Mi filosofía de vida es prepararte mentalmente para que, en los malos momentos, las cosas pequeñas te hagan dejar escapar una sonrisa a través de los labios. Hay gente que no sonríe ni al ver cómo la ingenuidad de un niño le pregunta a su madre el porqué del metro, el porqué de lo subterráneo, … Muchos adultos nos hacemos preguntas sobre el porqué de lo que hacemos, el si es correcto, ético o incluso humano. Pues a veces son los niños los que tienen la respuesta; aunque en forma de pregunta.


Me voy para clase que ya llego tarde. Un abrazo a quien lea esto.

Por cierto, no pasa nada si comentas aunque sea en modo “libro de visitas”. Me gustaría saber qué vidas están detrás de esas personas que ven esto desde Suecia, EEUU, México e incluso Singapur. Ésto se ve en las estadísticas… ¿Quién eres?