Historias que se evaporan en una ciudad de ceniza y lycra

22 Sep 2004

Portada del libroAcabo de llegar a Madrid, con La sombra del viendo bajo el brazo bajé del autobús. Las últimas páginas aún estaban cálidas por el roce de las yemas de mis dedos; las últimas palabras del libro las leí bajo las luces naranjas que alumbran los interiores de la estación de autobuses de Avenida de América…

Como lo prometido es deuda, comentaré qué me ha parecido el libro. Simplemente magistral; auna las cosas que más me gustaron del Quijote (la sabiduría popular impresa en la voz de los personajes), Galdós (sentir que estas ahí donde se desarrolla la acción) o Saramago (la cantidad de sentimientos que recrean los personajes en quien lo lee).

Es un libro que ha conseguido mantenerme pegado a él y al asiento incluso en las paradas técnicas de los viajes de autobús en los que me lo he devorado. En él el universo que recrea parece tan verídico como si lo hubieras vivido en tus propias carnes. Eché en falta una ciudad más cosmopolita, esto es que todos pudieramos hacer nuestra, ya que por gracia o desgracia Barcelona ha cambiado mucho desde los años 30. Yo conozco superficialmente Barcelona y creo que por lo menos no me perdía en la geografía del libro, lo que me hizo sentir feliz; creo que alguien que conoce bien esa ciudad mágica disfrutará mucho más este libro, si cabe.

En las páginas encuentras sueños propios y ajenos, sabiduría ya aprendida o por aprender y una poesía en las descripciones digna de Nóbel.
BArcelona
La historia trata sobre un adolescente que descubre cachos de una historia creada por el tiempo, el amor, y la maldad en una Barcelona triste pero humana. Esa historia se cruza consigo misma y con él, con quien vamos descubriendo e hilvanando los hilos que forman una historia densa como la vida.

Creo que Barcelona ha ido cambiando mucho y cada vez tiende más a crear nuevas vestimentas que arropen y escondan la vida tan plena que ha tenido tiempo atrás… Y de estar escondida esa vida poco a poco se apaga. Creo que cada vez tiende más a lo que el resto de las ciudades: el cosmopolitismo.