Reflexiones veraniegas

29 Jul 2004

Hoy en Mentelediario se habla sobre la poca felicidad que da el “tengo más quiero más”… ¿Qué nos ha llevado a tener esa necesidad de comprar o poseer más para ser felices? ¡Además de ser una felicidad tan pasajera! Nada más comprar algo ya estás deseando algo más. A mí mi carrera me ayuda a valorar cada “aparatito” electrónico; sin necesitar lo “último”. Me ayuda a valorar lo interesante que puede ser tener 10€, comprarte unos transistores, unos leds, etc… y crear algo con tus interruptores, etc… O a programar algo sin gastarte nada (si usas software libre o freeware).

Pensando en esto me imagino ahora cuánta gente (a las 5.30 de la tarde) habrá en la calle Carretas y Preciados de Madrid en tiendas de ropa; sintiéndose por un instante de tiempo felices de adquirir unos zapatos, una falda o una camiseta con una impresión que les haga pensar algo… Felicidad temporal; pero felicidad al fin y al cabo.

(…) El otro día estuve con Fher en el centro de Madrid por la noche y fue muy agradable reencontrarme con él y con mi ciudad. Desde que volví del viaje no había estado en el centro; lo que implica todo lo “típico”: cojer el bus, ir por la Carretera de la Playa, la M30, C.Universitaria, Moncloa, Princesa, Pza España, Gran Vía y Callao (el autobús es el 133; quizás de tanto hacerme el recorrido me parece precioso).

Hablando de autobuses, cuando estuve en Vigo hablamos sobre las lineas circulares de bus (que parece ser que allí son todas circulares). Pues me hizo recordar la parte de la película “40 días y 40 noches” (recomendable si tienes un rato libre; te reirás; la puedes bajar en este elink), cuando, para conocerse, un chico y una chica deciden pasar una mañana dando vueltas en el autobús circular: viendo a la gente, las cosas que hacen, cómo cambia la gente a lo largo de la mañana, etc… Algún día debería hacer algo así: ¿alguien se apunta?

(…) La noche de Madrid me parece cada día más llena de vida; además en verano es muy distinta.

(…) Sobre el 15-20 de agosto empezaré a estudiar. ¡Qué pocas ganas! Pero es lo que hay. Por hoy suficiente; es mejor dejar de escribir cuando no hay nada interesante que decir. ¿No?