Noche del 23 de marzo

24 Mar 2004

Y poco a poco los días van pasando ante nuestros ojos desde todos los ángulos que nuestra rutina nos permite. En mi caso la cafetería, mi asiento en segunda fila en clase, mis vagones de metro, de madrugada, mi música, mis conversaciones nocturnas con mi novia… El río de cosas que nos pasan cambia un poco desde la orilla en que estés; pero lo bonito y necesario es ir andando río abajo para ver qué nos depara todo esto, hasta el final del río.

(…)

Las clases cada día se hacen más interesantes y las prácticas, aunque más difíciles, ganan en cosas que aprendo. Me encanta aprender, desde pequeño he sido así y no me gustaría cambiar en eso ya que hace que el resto de cosas de mi vida sí que cambien, que se desarrollen según una pauta que más o menos establezco pero que no conozco su fin.

Me entristece ver a gente que sólo lucha por seguir como está; en el metro, en la calle, … Hoy volviendo de la uni, en la glorieta de Conde de Casal iba con una canción de Yann Tiersen en el mp3 (de la BSO de Good Bye Lennin, Summer 78 creo que era) y me dio la sensación de ir flotando entre el resto de la gente, como si cada uno siguiera su camino, como si cada uno ya hubiera establecido su circuito virtual (los telemáticos sabrán a qué me refiero ;)) y estuviera caminando de un lugar a otro sin dudar del camino. Como dijo Ibarretxe tras conocer el atentado del 11M: * ¡Qué monstruosidad!, ¡qué espanto tan grande!*… Parecía como si tod@s estuvieran muertos, entendiendo la vida como búsqueda de hitos. Pero esa gente no buscaba nada: sólo luchaba por seguir como estaba.