Dolor

13 Mar 2004

Dolor y miradas perdidas en los vagones de los Cercanías, del metro y de las aceras. Para llegar a la manifestación tuve que ir andando (o corriendo) desde Moncloa hasta Alonso Martínez (si no conoces Madrid la verdad es que es bastante) y lo hice en 22 minutos. Aunque parezca una carrera la verdad es que era un desfile de sentimientos el que me pasaban por dentro: se notaba en el ambiente que nada había sido olvidado. Veía sufrimiento en las caras de la gente pero ganas de seguir adelante.

Otro tema sobre el que me siento mal es el del Gobierno y el de la televisión.

¡Qué poca vergüenza seguir manipulando los medios y no diciendo medias verdades sobre qué asesinos han matado a 200 personas en la mañana del día 11! Qué triste que haya grupos de gente gracias a los cuales una pluralidad de personas pierden credibilidad: árabes y vascos por poner un ejemplo. Mira que no habrá vascos maravillosos de corazón y árabes con corazones tanto y más grandes que los nuestros.

Sobre la televisión: gracias por ser también terroristas y meternos más miedo en el cuerpo del que ya teníamos. Las imágenes y el titular (“Terror en Madrid”) que eran cabecera y cola de los mini-informativos en los descansos de “Los Serrano” sólo conseguían que más pánico entrara en los corazones y que más miedo tuvieramos de coger el metro, la Renfe e incluso de salir a la calle.

Hay que seguir con nuestras vidas, tenemos que seguir adelante. En mi facultad se publica el “Campus Teleko”, lo editan los delegados pero puede participar cualquiera. El que salió hoy tenía un escrito de Pablo Neruda en la contraportada; hablaba sobre cuán muerta está cierta gente que cree que está viva pero se ha olvidado de cómo conseguir esperanzas para seguir día a día. Por si lo quieres leerlo. Acaba así:

Uno de cada 25.000 madrileños fue asesinado físicamente ya anteayer. Al resto nos asesinaron anímicamente 200 veces. Tal y como canta el poema: no muramos nosotros lentamente.