El día de mañana,

11 Nov 2003

Me gustan las cosas un poco locas. Por ejemplo, los rollos de papel higiénico amarrados a las salidas de aire del metro, o los árboles en las ciudades (si lo piensas bien es la locura más grande), un cable desconectado colgando de una mochila, una banda de música que toca por la calle y no pide dinero, … me gusta tener una lata de cocacola clavada en un destornillador en mi ventana; es una antena ineficiente, pero me gusta … porque es una cosa, así como loca ┬┐no?

La tecnología es una cosa que siempre me ha encantado, y me gusta pensar sobre ello, darle vueltas al coco sobre la filosofía de la tecnología, si es que hay algo más alla de esa rima facilona… Creo que los electrones moviéndo sus cargas a lo largo de los cables, las modulaciones en frecuencia, los ordenadores en modo texto, … tienen algo mágico y romántico (en la primera acepción del DRAE)… Creo que todo lo que nos rodea puede llegar a ser romántico en ese sentido, por la simple razón de que un ser humano lo esté observando…

Como decía ayer las ciudades tratan un poco mal al ser humano… Crean lineas rectas, ángulos medidos, piedras cortadas con caras planas, … aparatos con curvas matemáticamente trazadas por algún diseñador… Nuestros hijos, si no salen de estas moradas ígneas que son las ciudades, no conocerán lo maravilloso que es ver árboles distribuidos caóticamente en una montaña, distribuidos según la fuerza del viento que llevó las semillas, … no como aquí en la ciudad que por cerrar puertas, se las cerramos hasta al viento.

Por cierto, ayer por la noche (tarde) escribí otra entrada, si la quieres ver no tienes más que hacer click en “toi malito” allá a la izquierda. Ah! Por cierto… hoy me encuentro mucho mejor ;)